En España estos últimos 15 años solo han servido para hacer aún más evidentes las desigualdades de nuestro país con respecto a nuestros vecinos europeos. En pleno siglo XXI, somos un país sin apenas tejido industrial y con un sector agrícola arruinado, solo nos queda aquello de lo que España ha vivido las últimas décadas: el turismo.
El turismo ha sido visto como un salvador que ha reportado cientos de miles de millones a lo largo de estas 6 últimas décadas, pero en realidad no ha sido más que un asesino silencioso.
Durante más de 60 años, España se ha estado manteniendo con el dinero de otros.
Cada año en los meses previos al verano, se muestra en los medios de comunicación como un gran dato las cifras de bajada del paro en esos meses, pero luego no te muestran los datos de cómo vuelve a aumentar una vez que el verano termina.
En muchas zonas costeras de España, la gente vive estacionalmente para «hacer la temporada». Durante los meses de verano, los trabajadores del turismo sufren unas condiciones lamentables, sin apenas descansos, con jornadas de sol a sol y teniendo que soportar las vejaciones y faltas de respeto de los clientes.
Las ilegalidades durante estos periodos están a la orden del día, pero se hace la vista gorda para no perjudicar el movimiento de dinero del turismo. En la temporada de verano es habitual que aumenten las lesiones de los trabajadores debido a la carga de trabajo, además de la ansiedad y estrés al que se ven sometidos sin descanso.
Problemas con los que los trabajadores «deben lidiar», para conseguir crear ese colchón económico con el que tratar de vivir el resto del año.
Esta situación ha generado y generará una desigualdad cada vez más evidente.
Los trabajadores de sectores dedicados al turismo, no solo sufren el desgaste que conllevan esas condiciones laborales, también acarrean con los problemas futuros derivados de no tener un trabajo y salario estables en el tiempo.
Mientras tanto,las diferencias económicas entre los españoles y nuestros vecinos europeos no dejan de aumentar, creando un círculo vicioso en el que, los trabajadores españoles, cada vez dependeremos más del dinero del turismo.
Un país que vive estacionalmente, no tiene futuro.
Por no hablar de la gentrificación, el aumento del precio del suelo, los alquileres, la vida cotidiana en zonas turísticas, la suciedad generada, el destrozo de la diversidad natural…El precio a pagar es demasiado alto por esa recompensa tan breve y temporal, España necesita un cambio en el sector laboral si pretende tener algún futuro.
La situación laboral no se va a solucionar a base de parches, si queremos que la desigualdad no siga aumentando y pretendemos reducirla, se necesita voluntad real de hacerlo.
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